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viernes, 5 de enero de 2018

The Chi

sho.com/the-chi
-Estreno: 5 de enero de 2018, Showtime.
-Drama, 58 minutos.

-Desde que acabó 'The wire' en 2008, varias otras series han aspirado a su manto como sucesoras, sea por su forma de contar su historia, o por tener a varios de sus actores en ella. Este caso no solo puede ser una nueva candidata, sino que también puede acercarse a otro producto de David Simon, la criminalmente infravista 'Treme'. Entre los ingredientes comunes tenemos la zona más castigada de una ciudad importante (aquí Chicago en lugar de Baltimore o Nueva Orleans), el reparto extenso y en principio solo marginalmente interconectado que luego va enlazándose mutuamente, una mayoría de personajes negros, una gran desconfianza en lo peor del sistema político y policial, y un caso criminal que da cierta cohesión al conjunto. Incluso tenemos caras tan apreciadas por los simoníacos como Sonja Sohn, que aquí pasa de ser una detective lesbiana, valiente y competente en 'The wire' a convertirse en una choni borracha y drogadicta, y Ntare Mwine, que cambia sus enseres de "sous-chef" taciturno, sereno y trabajador en el restaurante Desautel por el sombrerito y la barbita de un parado de larga duración que justifica sus pocas ganas de currar con el chiste de que no quiere pagar impuestos a Trump. Llegar al nivel Simon no llega, eso por descontado, pero la manera en la que él nos enseñó a hacer y ver televisión, como si fuera una novela de varias horas donde cada episodio no puede ser analizado separadamente, está en el ADN de esta otra serie que se arriesga a lanzar muchas bolas al aire y ver si después sabe recogerlas de manera eficaz. La serie tarda un rato no solo en colocar las piezas sobre el tablero, sino también en mostrar cómo se relacionan entre sí, con cada parentesco nuevo revelado (quién es hijo, madre, hermano, novia o enemigo de quién) usado como elemento que ilumina de manera diferente las decisiones y personalidad de cada protagonista, además de que modifica la opinión que hasta entonces tenía de ellos el espectador. Hay servidores públicos más o menos competentes, escolares que mezclan sus hormonas con sus complicadas situaciones familiares, violencia callejera y policial, ancianos y enfermos inadecuadamente atendidos por el sistema, cocineros que aspiraciones y demasiados bebés nacidos antes de lo que deberían. Por ahora, se merece un vistazo.

miércoles, 22 de noviembre de 2017

Godless

-Estreno: 22 de noviembre de 2017, Netflix.
-Drama, 60 minutos, 1 temporada, 7 episodios.
-Miniserie.

-Cuando se sitúa la trama en un poblado del Lejano Oeste donde casi todos los hombres mueren el mismo día debido a un accidente en la mina en la que trabajan, uno piensa que es una gran oportunidad para hacer un western feminista. Y en efecto, el pueblo de La Belle (Nuevo México) se ha quedado reducido a las mujeres que estaban casadas con los mineros o que les proveían servicios, aparte de algún anciano y de un único superviviente, que ha quedado desequilibrado mentalmente por la experiencia. Sin embargo, poco a poco esta parte del fresco va quedando oculta por el auténtico motor de la historia, que es un relato de traiciones y venganzas entre Frank Griffin (Jeff Daniels), el líder de una banda de forajidos que se dedican a robar pueblos, bancos, convoyes, diligencias y trenes, y uno de sus expupilos, Roy Goode (Jack O'Connell), que se ha fugado con un par de alforjas llenas de botín. La serie está llena de estupendos personajes, entre los que destaca Mary Agnes McNue (Merrit Wever), la viuda del alcalde, que lejos de acobardarse y llorar, se pone la ropa de su marido, se ciñe sus armas y no vuelve a vestir falda jamás. Su hermano Bill (Scoot McNairy) es el sheriff del pueblo casi por defecto, y además se está quedando ciego. Su comisario es Whitey Winn (Thomas Brodie-Sangster), un chaval con ganas de convertirse en leyenda del revólver. Afuera del pueblo vive otra viuda, Alice Fletcher (Michelle Dockery), apartada del lugar debido a sus relaciones con un indio, con quien tuvo un hijo que no ha salido especialmente hábil para montar caballos o seguir pistas, como hacía la familia de su padre. También hay un periodista vendebulos, un enviado de la compañía minera y hasta una comunidad negra de exsoldados nordistas intentando asentarse en granjas a cierta distancia del pueblo. Y así sigue una larga galería que va poblando un lugar que se ha quedado indefenso, a merced de depredadores que quieran pasar por allí, oportunistas que quieran abrir la mina otra vez o caballeros decentes que quieran echar una mano. La serie está sabiamente planteada como una miniserie con punto de inicio y final fijos, sin continuación posible, con el número de episodios estrictamente necesarios e incluso de duración muy variable, entre los 40 y los 80 minutos, dependiendo de lo que necesite la historia en cada momento. La fotografía es extraordinaria y las secuencias de acción, cuando llegan (y se sabe que llegarán, como buen western de buenos y malos) están muy bien.

martes, 14 de noviembre de 2017

Future Man

hulu.com/future-man
-Estreno: 14 de noviembre de 2017, Hulu.
-Comedia, 30 minutos, 1 temporada, 13 episodios.

-La vida del veinteañero Josh Futturman es un tanto deprimente, en el sentido de que todavía vive con sus padres y que su empleo es como limpiador (mayormente desatascador de baños) en un laboratorio de investigaciones. Pero por otro lado tiene unos padres que lo quieren, que no desean echarlo de casa (más bien al contrario) y una situación vital que le permite jugar continuamente a su videojuego favorito, 'Biotic Wars', y de vez en cuando cascársela a la salud de su protagonista, Tiger, la formidable guerrera del futuro apocalíptico. Un día, Josh consigue pasar el hasta entonces imposible nivel 83, y entonces resulta que el juego se hace realidad, convirtiendo la vida de Josh en una montaña rusa de viajes en el tiempo, peleas, persecuciones, explosiones, misiones que cumplir que a su vez encierran otras misiones, y cartones de bingo enteros llenos de topicazos del género, sea en formato de película o de videojuego. Con esta premisa, el actor y humorista Seth Rogen construye una parodia y a la vez un ejemplo perfecto de acción ochenta-noventera en homenaje a títulos como 'Regreso al futuro', 'Terminator' o 'Starfighter', homenajes a veces tan claros que el propio protagonista los reconoce como tales y lo dice en pantalla segundos después de que el espectador lo haga en su cerebro. Josh Hutcherson, que fue Peeta Mellark en 'Los juegos del hambre', hace una inesperadamente buena transición aquí, en el papel de jovenzuelo un tanto zoquete pero bienintencionado y capaz de aprender, mientras que Eliza Coupe tira más de sarcasmo que de escote al hacer de Tiger. Y nunca está de más el continuar viendo la transformación física que sigue experimentando Haley Joel Osment, el niño de 'El sexto sentido', que en 2018 cumplirá los 30 años y a quien ya le sobran la mitad de kilos, como poco. El humor usado tira a menudo demasiado de lo infantiloide en cuanto a temas de vómitos, eyaculaciones y herpes asquerosos, pero eso es marca de la casa. A cambio, la serie se convierte en una especie de trilogía de seis horas y media, con buenas secuencias de acción para tratarse de la no tan espléndida Hulu, y un cuidado guion hecho con gran respeto y con gran falta de respeto al mismo tiempo. Recomendada para los hijos del siglo XX, y a mucha honra.

viernes, 13 de octubre de 2017

domingo, 10 de septiembre de 2017

The Deuce

hbo.com/the-deuce
-Estreno: 10 de septiembre de 2017, HBO.
-Drama, 60 minutos, 1 temporada, 8 episodios.
-Renovada.

-Vuelve David Simon, el creador de 'The Wire', a la HBO con otra de sus historias sacadas de la calle norteamericana. Si en otras series ya exploró la droga, la policía y la prensa en Baltimore, la política local en Yonkers, los marines en Iraq o la vida cotidiana y musical en la Nueva Orleans post-Katrina, aquí el tema elegido es el nacimiento de la industria pornográfica en la Nueva York de 1971. El título de la serie es el apodo que recibía la calle 42 de dicha ciudad, repleta de cines X, prostitutas al aire libre, chulos desayunando todos juntos en el mismo local y librerías con películas prohibidas envueltas en bolsas de papel marrón. Como es costumbre, en torno al tema común hay un reparto muy largo con varias historias entrelazadas, contando cada uno la feria según le va en ella, y que tardan varias episodios en irse estableciendo antes de coger carrerilla definitivamente. Encabezando el reparto, y con créditos extra como productores ejecutivos, están James Franco y Maggie Gyllenhaal, el primero interpretando a un par de gemelos de bigote setentero que se buscan la vida entre los bares y las casas de apuestas de Times Square, mucho más sórdida que el cepo para turistas que es ahora, y la segunda como una prostituta sin chulo que inmediatamente ve el potencial de la naciente industria del cine pornográfico. Hay varios proxenetas, principalmente negros, de navaja fácil, hay varias otras prostitutas (la negra Thunderthighs de muslos poderosos, la recién llegada de Minnesota, la que ya va estando entrada en años, etc), hay mafiosos italianos de la familia Gambino intentando sacar tajada de todo esto, hay policías de uniforme que pasan haciendo limpieza de lumis cada semana con la furgona y luego les recogen pedidos de comida china a domicilio en el trullo, y varios especímenes más. Veteranos wireólogos podrán jugar a encontrar actores que repiten (¡Mira, Frank Sobotka; mira, Chris Partlow; mira, D'Angelo Barksdale; mira, Cheese!), pero al igual que en sus series anteriores, Simon no solo cuenta las historias individuales de cada personaje, sino que entre todas ilustran una de sus obsesiones personales: la burocracia interna de cada ocupación, y cómo acaba afectando a quienes tiene cerca. Cada uno de los personajes relacionados con el porno tendrá una razón diferente para verse envuelto en ella, desde los explotadores a los explotados (es mejor un estudio con luces que una calle húmeda en abril), y pronto el sexo de pago pasará de ser una masa informe y sin ley a convertirse en una industria jerarquizada. En este sentido, si les gustó la escena en 'The Wire' donde se compara la venta de drogas con el ajedrez, esperen a escuchar la relación entre el chuleo de putas y la política de Richard Nixon en Vietnam. En lo formal, y aprovechando las mayores libertades de las cadenas de pago, la serie contiene desnudos masculinos y femeninos, muchos y variados, pero no se regodea en ellos como si fuera el propio producto del que trata. Más bien al contrario, la cutrez de todo el asunto salta bastante a la vista en las habitaciones por horas, en los cuerpos desgastados por la industria y en los líquidos proyectados a la cara de las "actrices", entre otras cosas. En suma, otra gran serie de un maestro y (este calificativo solo lo he usado esta vez en todo el blog) imprescindible.

martes, 1 de agosto de 2017

Manhunt: Unabomber

discovery.com/tv-shows/manhunt-unabomber/
-Estreno: 1 de agosto de 2017, Discovery Channel.
-Drama, 42 minutos, 1 temporada, 8 episodios
-Miniserie.

-Esto de ir catando todo lo que sacan todas las cadenas, sin dejarse nada, por mala pinta que tenga, a veces ofrece recompensas a lo trabajoso del empeño, y esta es una de esas ocasiones. Esta miniserie del Discovery Channel trata sobre el famoso terrorista estadounidense Unabomber, que se dedicaba a mandar bombas por correo a gente relacionada con el mundo de la tecnología, ya que tenía la convicción de que el progreso científico humano estaba yendo demasiado lejos y que había que volver más a la naturaleza. Él mismo lo cumplió a rajatabla, ya que vivía completamente aislado en una cabaña de madera sin comodidad alguna en Montana, sobreviviendo de forma autosuficiente a base de cazar y plantar un huerto. Causante de tres muertes y veintitrés heridos con sus paquetes explosivos, fue atrapado en 1996, a los 54 años de edad, y aún está vivo. La serie reconstruye el minucioso trabajo del FBI para encontrarlo, en especial por la rama de la filología, ya que las únicas pistas que se tenían de él eran sus extensas cartas y disertaciones escritas, una de las cuales exigió que fuera publicada en la prensa nacional. Su manera de expresarse y peculiaridades ortográficas fueron estudiadas al detalle, dando lugar incluso a una nueva rama científica, la "lingüística forense". A pesar de estar en un canal no especialmente conocido por su ficción filmada, esta serie trae consigo bastante pedigrí: Kevin Spacey como uno de los productores ejecutivos, Greg Yaitanes como director ('Perdidos', 'Heroes', 'Prison break', 'House', 'Anatomía de Grey', etc), y Paul Bettany como el superdotado mental Ted Kaczynski, alias FC (Freedom Club), alias Unabomber. El guion, sabedor de que el público ya sabe cómo acaba la historia, cuenta la trama de forma fragmentada, saltando hacia atrás y hacia adelante, olvidando por completo al terrorista durante varios episodios y por contra dedicándole uno entero a su problemática vida y decisión de retirarse del mundanal ruido, consiguiendo humanizarlo sin por ello justificar sus actos. A cambio, a menudo la estrella es Jim Fitzgerald (Sam Worthington, el soldado protagonista de 'Avatar'), el investigador del FBI que con su empeño en tirar por la vía idiolectal consiguió al fin pruebas decisivas para obtener la orden de registro de la cabaña, y que sufre la presión de su trabajo en la vida familiar y en sus relaciones con jefes y compañeros. Habría que criticar en este respecto el continuo subrayado del desdén a que eran sometidas sus teorías, con escena tras escena en la que es ninguneado por sus jefes, cuando el público sabe que al final tendrá razón, pero a pesar de esto la serie entera, como la de OJ Simpson de Ryan Murphy en FX, resulta muy atrayente, bien hecha y con la duración justa.

viernes, 23 de junio de 2017

GLOW

-Estreno: 23 de junio de 2017, Netflix.
-Dramedia, 32 minutos, 1 temporada, 10 episodios.

-Entre 1986 y 1990 hubo un show de lucha libre femenina llamado GLOW (Gorgeous Ladies of Wrestling) que duró más de cien episodios rodados en Las Vegas, y que puede considerarse como uno de los máximos exponentes de los espectaculares excesos de los 80. Si ya esa década de por sí resultaba tanto en la moda como en el cine y la música pop-rock bastante inflada, hortera y colorista, imagínense al punto en que llegaba tratándose de un programa de lucha libre de mujeres (y no me refiero a la versión deportiva y olímpica, sino a esa falsa y simulada, con rings y cuerdas y estrafalarios atuendos). Cómo sería la cosa que incluso la madre de Sylvester Stallone participó en el asunto haciendo de "dueña" del show ante las cámaras y "entrenadora" de un par de las luchadoras, nótense las comillas. Bueno, pues tres décadas más tarde, Netflix recupera aquello para hacer una estupenda y muy entretenida serie con un material que en principio no debería dar para tanto. La serie retiene el nombre original de la franquicia, pero todo lo demás es ficticio, empezando por el año en el que ocurre la acción, 1985, uno antes que en la realidad. Sam Sylvia, un casi olvidado director de películas de casquería barata y serie B como 'Gina the Machina' o 'Blood Disco' (partes I y II), se pone al frente del proyecto, reclutando vía anuncios en la prensa y entre agentes de casting a 14 mujeres jóvenes que busquen algo "diferente". La mayoría de las que se presentan son actrices desconocidas, exdeportistas, especialistas de cine y en general todo tipo de chicas procedentes de los márgenes exteriores del mundillo del "show business" californiano en busca de una última oportunidad para destacar en algo. Lo que sigue es la historia de cómo en los dos meses siguientes las elegidas entrenan, se conocen, se odian, se ayudan y van pasando por los diversos traumas del presente y del pasado, incluyendo el haber acabado participando en algo que puede convertirlas en el hazmerreír de todo el país y en la tumba definitiva de sus sueños de gloria.

Creada por dos mujeres, Liz Flahive y Carly Mensch, cuenta en la producción ejecutiva con el nombre de Jenji Kohan, responsable de otras dos series muy estimables, como son 'Weeds' y 'Orange is the new black', con la cual 'GLOW' tiene en común la centralidad de los papeles femeninos y un reparto muy amplio con el que jugar. No todas las participantes en el show reciben el mismo tiempo en pantalla, pero uno acaba conociéndolas a todas no solo por quiénes son, sino por su personaje sobre el ring. Porque la idea que al final hace cristalizar a todo el proyecto en las mentes de las candidatas es el darse cuenta de que esto no es una competición deportiva, ni siquiera un espectáculo más o menos circense, sino una "soap opera", un culebrón con una trama propia, con buenos y malos, y donde la victoria o la derrota no es un mero "ha ganado la de rojo" o "ha ganado la de azul", sino que juega con las emociones del público a base incluso de usar los combates como comentario político y social. ¿Quién preferirá el público que gane, la rubia americana Liberty Belle, con su maillot de barras y estrellas, o la morena soviética Zoya the Destroya, que sube al ring insultando a la democracia y burlándose de su estilo de vida? Volviendo a Stallone, es lo que ocurrió en 'Rocky III', por ejemplo. Con una presentación así, el público no va a quedarse sentado cortésmente contemplando cuál de las dos lo merece o lo hace mejor, sino que va a tomar partido muy claramente y a dejarse la garganta demostrándolo. Ese es el ambiente que se busca, y el gran reto para todas, más allá de aprender a caerse sin romperse nada, es encontrar "ese" personaje perfecto que provoque las iras o los aplausos del público de manera más extrema. Así, entre las otras doce chicas están la anarcopunki, la negra del guetto, la inglesa con gafas de bibliotecaria, la samurái japonesa interpretada por una camboyana (son los 80, no preguntes), la terrorista libanesa intepretada por una hindú (son los 80, no preguntes), la vikinga que fue atleta olímpica de verdad, la medio hispana cuyo padre y hermanos en la vida real son también luchadores en la más famosa y adinerada versión masculina, la que lleva tantos años disfrazándose de loba gótica que no le hizo falta ni buscarse un personaje, y aún me dejo varias más. El tragicómico Marc Maron como Sam Sylvia y Alison Brie, ex de 'Mad men' y 'Community' son los actores más sobresalientes, aunque las 14 luchadoras están todas muy bien cuando les toca recibir la luz del foco encima. Así, en medio de toda la fiesta de disfraces y de la mera diversión palomitera sin enchufar el cerebro que se busca, la serie no deja de hacer un comentario en segunda línea sobre la identidad, la fantasía, la realidad, la ficción, la imagen que tenemos de nosotros mismos y la que desearíamos tener. De hecho, la primera escena, donde una aspirante a actriz lee las frases del papel masculino en un casting, en lugar de las del femenino al que aspira, porque son mucho más interesantes, son un metacomentario muy claro que nos introduce en materia desde el mismo principio. En definitiva, son cinco horas divertidas sin ser comedia continua, muy bien hechas y muy bien llevadas, que mejoran a cada episodio. Tiene una gran habilidad para encontrar momentos de tierna dulzura sin resultar empalagosa, y un mensaje de empoderamiento feminista efectivo sin necesidad de subrayarlo con rotuladores eléctricos.

domingo, 4 de junio de 2017

I'm dying up here

sho.com/im-dying-up-here
-Estreno: 4 de junio de 2017, Showtime.
-Drama, 55 minutos.

-Pues sí, esto es un drama sobre cómicos. Ambientada en 1973, la serie sigue a un grupo de monologuistas que actúan en Goldie's, un local californiano, a la espera de que algún cazatalentos del programa de Johnny Carson (cuyos estudios acababan de mudarse a Los Ángeles desde Nueva York) vea tu número, te invite al show, y finalmente, premio de los premios, el propio Carson te invite al sofá si le ha gustado, a charlar un rato contigo en directo delante de millones de telespectadores. Así empezaron futuras estrellas reales como Robin Williams, David Letterman o Jay Leno, por ejemplo. En principio la serie está basada en el libro de William Knoedelseder, productor y ejecutivo de televisión en la época, que no es una novela, sino una obra de no ficción, pero en la serie todos los nombres reales están sustituidos por personajes ficticios, algunos inspirados en y otros amalgamados de actores auténticos. Incluso el propio Goldie's es en realidad The Comedy Store, y su propietaria y estricta gobernanta, Goldie, está basada en Mitzi Shore. Encarnada por la oscarizada Melissa Leo, Goldie actúa como parte madre y parte madrastra del elenco de aspirantes que tiene en el local a coste cero, porque "esto es como un colegio, y dónde se ha visto que los colegios paguen a sus alumnos". Entre ellos está el pelirrojo, el negro, el latino, el judío y la rubia, y todos ellos hacen comedia étnica y "de género" sin ningún sonrojo ni ironía ni quejas sobre apropiación cultural. El irlandés hace chistes sobre borrachos, el italiano sobre pasta tras las broncas, el negro sobre romper y robar, el mexicano sobre vender naranjas, y la rubia sobre el ser rubia, guapa, texana y soltera. Y como empezamos diciendo, para ser una serie sobre cómicos, es bastante poco cómica. Los momentos en que se ven trozos de las actuaciones no son una maravilla (se supone que son cachorros que empiezan en esto y aún no tienen su "tight 15", o sus quince minutos sólidos con los que deslumbrar), y cuanto más sabemos de ellos menos gracia hacen, entre sus traumas infantiles, sus sueños destrozados, sus ansias de protagonismo, la incomprensión de sus familias y las jugarretas mutuas de machotes que se hacen unos a otros, y el que no sepa aguantar chistes, que se vaya del pueblo. Todo esto por lograr cinco minutos más de escenario o por un mejor lugar en el orden de actuación. A cambio, como personajes dramáticos ganan en profundidad y ahondan en la idea, ya muchas veces explorada, de que ser cómico no es lo mismo que ser humorista, que ser monologuista no es igual que contar chistes, y que un "stand-up" memorable ha de ser algo que haga reír, llorar, sacar verdades ocultas y abrirle las carnes a quien lo hace y a quien lo escucha. Todo esto en medio de borrachos de fin de semana a las 2 de la madrugada. No es extraño que con esa presión estén todos grillaos.

domingo, 30 de abril de 2017

viernes, 28 de abril de 2017

Dear white people

-Estreno: 28 de abril de 2017, Netflix.
-Dramedia, 30 minutos, 1 temporada, 10 episodios.

-'Dear white people' era una película del año 2014 donde se satirizaban las tensiones raciales en un campus estadounidense. Tres años después, la misma historia, alargada y retocada, se convierte en una miniserie de cinco horas donde hay más espacio para explorar a cada uno de los personajes principales. Todo comienza cuando, harta de racismo institucional y de noticias sobre hombres negros abatidos por policías blancos, la estudiante negra Samantha White (White de apellido y blanca de madre) comienza a emitir por la radio del campus un programa llamado 'Queridos blancos', en el que airea, a menudo muy enojada y elocuentemente, sus opiniones sobre tan polémico tema. Al poco, tiene lugar una irónica fiesta de disfraces "blackface" en la cual se anima a los participantes blancos a disfrazarse de negros (cantantes, actores, deportistas, etc). A partir de ahí, la serie explora el campo de minas ideológico en el que se ha convertido la cuestión racial en el país, siguiendo a un puñado de personajes que, mientras que todos parecen desear el mejor resultado (excepto unos cuantos extremistas por varios lados), nunca se ponen de acuerdo sobre cómo hacerlo. El gran acierto de la serie es que, y nunca mejor dicho, no trata a esta cuestión en términos de blanco y negro, sino que todos los personajes cometen errores, tienen ideas propias y poseen una personalidad de varias dimensiones. Samantha, por ejemplo, convertida de repente en la voz negra de referencia del campus, no solo es mulata, sino que tiene un novio blanco, Gabe, que a su vez es un millennial con barbita muy razonable y que intenta pisar el menor número de charcos posible, no sea que lo acusen de racismo o de apropiación cultural. La exmejor amiga de Samantha, Coco, negra por ambas partes (la tonalidad de piel dentro del negro es uno de los temas a debate) empezó como niña pobre rescatada del barrio por un millonario blanco y ahora aspira a ser la próxima Michelle Obama. El objetivo de Coco es Troy, el hijo negro del también negro deán de la universidad, y que a pesar de no ser intelectualmente nada del otro mundo, da bien en pantalla y podría tener un futuro brillante si aprovecha su ventaja de salida. Por ahí andan también Reggie, que tiene bastante química con Samantha y es uno de los más ultras del movimiento (aunque, como ya veremos, hay no menos de cinco sindicatos diferentes de estudiantes negros, lo cual complica la unidad de acción), y Lionel, un tímido estudiante de segundo de periodismo, gay aún dentro del armario, y tan bueno con la palabra escrita como apocado con la palabra hablada. El campus se completa con varios otros secundarios, algunos mejor delineados que otros, en una mezcla de sátira racial, estudio social y explosivo microcosmos. Además, la postura ideológica de cada uno se ve complicada por sus relaciones personales, así que cualquiera que tenga pareja, o amistades, o familiares, o cualquier otro tipo de adhesión aparte de la causa, a menudo se verá obligado a elegir entre una y otra, o al menos a priorizar una sobre otra, en torno a las cuestiones de quién soy, quién quiero ser, de qué soy parte y hasta dónde estoy dispuesto a llegar. Sobre todo compitiendo a ver quién es más "woke" de todos (es el palabro urbano de moda: "despierto, que ha abierto los ojos, que está al tanto de las injusticias sociales"). A menudo muy graciosa y muy educativa incluso en la misma frase, con mucha mordiente en el guion, y que ha sido acusada incluso de racismo inverso.

miércoles, 26 de abril de 2017

The handmaid's tale

hulu.com/the-handmaids-tale
-Estreno: 26 de abril de 2017, Hulu.
-Drama, 55 minutos, 1 temporada, 10 episodios.

-'El cuento de la criada' es una novela publicada en 1985 por la escritora canadiense Margaret Atwood, y ya adaptada al cine en 1990. En ella se relata la historia de un futuro distópico en el que los Estados Unidos, tras un atentado en el Congreso que mata al presidente y a la mayoría de los que allí están ese día, han sufrido un golpe de estado y su gobierno ha sido sustituido por una teocracia. Este nuevo gobierno, la República de Gilead, revoca la Constitución y establece un nuevo régimen estrictamente religioso donde las mujeres no tienen ningún derecho, ni siquiera el de poder leer. El caldo de cultivo que originó todo esto fue una desastrosa caída de la natalidad, atribuida a los desastres medioambientales causados por el ser humano y a varias enfermedades venéreas. La situación llega al punto de que solo uno de cada cinco embarazos resulta en un bebé nacido, y aún así hay muchos casos de graves deformaciones. El extremismo y la superstición se disparan y los fanáticos se toman la justicia por su mano. En pocos años, las mujeres del país se encuentran reducidas meramente a sirvientes de una poderosa casta militar, y también a ser sus concubinas si sus legítimas esposas no pueden concebir. La protagonista de la historia, June, que debe abandonar su nombre para adoptar el de Offred (Of-Fred, o sea, perteneciente a Fred, el hombre al que sirve) es a quien seguimos en una absorbente trama rodada de una forma que provoca una inquietante sensación de desasosiego durante toda su duración: el miedo de las "handmaids" a la posible y repentina llegada de las temibles furgonetas negras del gobierno represor, la imposibilidad de confiar en nadie y la extrema violencia con la que es tratada cualquier falta leve provocan un terror continuo en cada minuto de sus vidas. Aun así, Offred vive una situación comparativamente privilegiada (se nos habla de otra gente enviada "a las colonias a limpiar residuos radioactivos hasta que se les cae la piel a tiras") debido a que ya fue madre una vez, y por lo tanto se cree que puede quedarse embarazada en más ocasiones, esta vez de su amo, un comandante de alto standing en un estado mayor que aún sigue en guerra. Las constantes humillaciones de la historia son para ser descubiertas al verlas (o al intuirlas: es aterrador lo que les pasa a los homosexuales de ambos sexos en esta sociedad), y en este sentido es necesario decir que a pesar de que esta es una serie obviamente de ficción distópica, refleja cosas que últimamente, visto lo visto en nuestras noticias reales, ya no parecen tan imposibles como antes. La facilidad con la que a alguien se le puede complicar la vida con un simple bloquearte la cuenta bancaria sin aviso y luego sin responderte al teléfono nunca más es una de ellas. Otra, la confianza en que si tu gobierno sube de nivel la alerta terrorista es por tu bien. Otra es el momento en el que los antidisturbios abren fuego con balas en vez de pelotas de goma.

Así, la serie se divide en dos momentos temporales: uno en el que Offred lidia como puede con su situación de esclavitud mientras la furia contenida le va por dentro, junto a las ganas de saber algo de su desaparecida hija de ocho años, y otro en el que June asiste a las barbaridades de la nueva sociedad, incrédula primero cuando la llaman "zorra" por salir a correr en leggings, yendo a manifas después cuando la cosa se pone seria, e impotente por último ante la fanática violencia estatal. Elisabeth Moss, la actriz principal, está, una vez más, inmensa, y vaya currículum más extraordinario que se va confeccionado: 'El ala oeste' (donde era la hija del presi Bartlet), Peggy Olson en 'Mad men', luego la joya independiente 'Top of the lake' y ahora esto. Junto a ella hacen grandes papeles, a menudo contra lo esperado, Joseph Fiennes como el comandante, Yvonne Strahovski como la gran belleza rubia aquí socialmente marchita por su esterilidad, y Alexis Bledel, ex chica Gilmore, como otra de las criadas, llamada Ofglen. Ann Dowd, ya enervante y odiosa en 'The leftovers', repite tecla aquí como la Tía Lydia, instructora, guardiana y perra de presa, picana eléctrica para vacas en ristre. El ritmo es mesurado cuando lo requiere el suspense y brutalmente violento cuando lo requiere el shock. Esta es sin duda la serie que va a poner a Hulu a la altura de Netflix, HBO o AMC en cuanto a proveedora de contenido "imperdible".

viernes, 31 de marzo de 2017

domingo, 5 de marzo de 2017

Feud

fxnetworks.com/shows/feud
-Estreno: 5 de marzo de 2017, FX.
-Drama, 50 minutos, 1 temporada, 8 episodios.
-Segunda temporada en marzo de 2018.

-'Feud' (que significa "discordia, enemistad, disputa" de largo recorrido) es una nueva "anthology series", estilo de ficción en el que se ha especializado Ryan Murphy, el creador de 'American horror story' y 'American crime story' (supongo que esta vez no ha usado el "American" porque la segunda temporada tratará un tema británico), y en ella se habla de famosas enemistades entre personajes públicos, como por ejemplo, en la primera tanda las actrices Bette Davis y Joan Crawford, y en la segunda el príncipe Carlos de Inglaterra y su esposa Lady Di Spencer, que se estrenará en 2018. La primera "anthology" es una miniserie estupenda, cuyo mayor logro no es solo el evocar a dos de las grandes actrices de su época, sino hacerlo usando a dos de las grandes de ahora, en concreto Susan Sarandon y Jessica Lange, cuyos laureles siguen reverdeciendo en la sesentena tras haberse convertido en la musa de Murphy en los últimos años. Y precisamente la edad en una profesión que no perdona es uno de los temas principales de la temporada. La acción se sitúa durante el rodaje de '¿Qué fue de Baby Jane?' en 1962, una película en la que ambas actrices aceptaron participar juntas por primera vez en sus carreras, a pesar de sus rencillas desde décadas atrás, debido a que, teniendo 52 y 58 años ya, cada vez les resultaba más difícil conseguir el tipo de papeles rompedores de taquillas a los que estaban acostumbradas. Así, el primer hilo conductor de la trama es la historia del difícil rodaje, y sobre todo de cómo los productores y el director, Robert Aldrich, explotaron el morbo y aguijonaban a las dos oscarizadas intérpretes para que produjeran lo que hoy llamaríamos "zascas" continuos en la prensa del ramo durante la filmación. Huelga decir que Lange y Sarandon están superlativas, pero también rayan a gran altura, como solía pasar en el buen Hollywood, los secundarios Alfred Molina como Aldrich, Stanley Tucci como Jack L Warner de la Warner y Judy Davis como la zorrona columnista Hedda Hopper. Entre los trapos sucios del divismo millonario salen a relucir cosas como los celos femeninos, la explotación masculina de sus mujeres estrella y la presión de vivir en el ojo público y ser a la vez perfecta, entretenida y con un calculado zarpazo de garra afilada cuando fuera necesario. La serie se completa con unos títulos de crédito hitchcockianos muy a lo Saul Bass, prometiendo ya desde el inicio guerras mentales e instintos primarios. Y como postre, el saber que seguramente tanto Sarandon como Lange se disputarán los principales premios de interpretación de la temporada, debido a esta serie, para alargar más aún el tema y meterlo incluso en el mundo real.

lunes, 27 de febrero de 2017

domingo, 19 de febrero de 2017

Big little lies

hbo.com/big-little-lies/
-Estreno: 19 de febrero de 2017, HBO.
-Drama, 50 minutos, 1 temporada, 7 episodios.

-Cuando tres de las madres que tienen críos en tu colegio de primaria en California son Nicole Kidman, Reese Witherspoon y Laura Dern, sabes que aquello debe de ser una jaula de gatas con bastante mala leche. Y así resulta ser en esta miniserie creada por David E Kelley, uno de los grandes de la televisión norteamericana, y que tras varias series multitemporada parece haberle cogido el gusto a esto de los proyectos más cortos (esta misma temporada ya hizo 'Goliath', serie de ocho episodios, para Amazon). Basada en el libro de Liane Moriarty, la trama va de un asesinato que ocurre en una comunidad rica y acomodada, cuyos componentes se conocen principalmente porque sus críos van a la misma clase de primaria. Madeline Martha Mackenzie (Witherspoon) es la hembra alfa del lugar, mandona, hiperactiva y superpreocupada por sus dos hijas, de 6 y 16 años. Kidman, al borde de los 50, interpreta a otra de las madres, envidia del lugar por su apuesto marido una década más joven (Alexander Skarsgård, el vampiro vikingo de 'True blood'). Y Dern es la más neurótica de las tres, atenazada por la sensación de que no le cae bien a nadie y de que la miran mal por trabajar en lugar de simplemente cuidar a los retoños. En todo este opresivo ecosistema viene a meterse una novata, Jane Chapman (Shailene Woodley), soltera y contable freelance, que no pega mucho con el nivel Maribel de las demás, que se ha mudado allí ex profeso, en principio por la calidad del colegio, pero nos olemos que hay algo ahí por debajo que no sabemos. Con estas piezas se juega una clásica partida de mirar bajo las pestilentes alfombras de la en principio idílica sociedad pudiente de Monterey (con una sola erre). Poco a poco, los maridos, los exes, las nuevas novias y otros personajes irán entrando en juego en un Cluedo a lo bestia donde hay que adivinar el quién, el dónde y el con qué, además del por qué, si es posible, en medio de celos, maltratos y jugarretas de zorra rica. Sin embargo, a medida que los secretos van saliendo a la luz (para el espectador, no siempre para los demás personajes), varios otros temas son dignos de mención, entre ellos la violencia doméstica y el ejemplo que puede provocar en niños muy jóvenes. En este sentido, seguramente las escenas de más impacto en la serie son las protagonizadas por Kidman y Skarsgård, tanto en el problema que tiene como sus intentos por buscarle solución. De hecho, una vez que todo el juego de tensiones, envidias, recelos y frustraciones queda anundado a varias bandas, llega a resultar un poco decepcionante que todo se resuelva con la muerte de un personaje, anunciada desde el principio, pero cuya identidad no se conocerá hasta el final. La calidad del guion y el poderío estelar de las interpretaciones (Kidman y Witherspoon son además productoras de la serie) elevan lo que podría haber sido algo más normalito en otra cadena. Además, el estar adaptando la obra de otra persona hace que los peores tics de Kelley al crear personajes un tanto excéntricos o incluso estrambóticos quede controlada y se limite a esa fiesta final de Elvises y Audreys donde explotan todas esas pequeñas grandes mentiras.

lunes, 14 de noviembre de 2016

Mars

channel.nationalgeographic.com/mars/
-Estreno: 14 de noviembre de 2016, National Geographic
-Drama, 48 minutos, 6 episodios.
-Miniserie.

-'Mars' es un híbrido de documental verdadero, documental falso e historia de ciencia ficción que resulta tan imperfecto como todas las naves espaciales pioneras, y al mismo tiempo igual de encomiable. Mezclando divulgación científica en 2016 con una trama ficticia en 2033, asistimos al primer viaje tripulado a Marte, además de a la historia de cómo ese avance fue posible. El proyecto está basado en el libro 'How we'll live on Mars', de Stephen Petranek, tiene diez productores ejecutivos, uno de los cuales es Ron Howard (director de 'Apollo 13'), y en él aparecen luminarias de la ciencia como Robert Zubrin, Neil deGrasse Tyson (autor de la nueva 'Cosmos'), Andy Weir (autor de 'Marte', la famosa peli con Matt Damon) o Elon Musk, el magnate fundador de varios proyectos científicos, como Tesla o SpaceX, que aquí recibe tratamiento casi de "infomercial" para recaudar fondos y buena voluntad universal. Tras todo este pedigrí, hay que decir que las partes documentales son mucho mejores que las ficticias. La misión a Marte está tratada de una manera muy seria y circunspecta, sin ningún tipo de humor, y llena de desgracias e imprevistos que deberían hacerla emocionante pero acaban haciéndola quedar como muy trillada y excesivamente pulida en el laboratorio para poder mostrar de qué manera la mente humana se adapta a los imprevistos. Desde luego, la herencia de la epopeya del 'Apollo 13', uno de cuyos puntos centrales era cómo convertir algo cuadrado en algo redondo usando solo la que había en la nave, resulta clara aquí. Por contra, compárese todo eso, por ejemplo, con la sencilla (y auténtica) parte de la familia Kelly: el padre, Scott, y su hermano gemelo están participando en un proyecto real para la NASA que tendrá apartado al primero de la Tierra durante un año entero para luego comparar los efectos de la ausencia de gravedad con el cuerpo de su hermano. La entrevista con la hija de Scott, Charlotte, donde dice cuánto le echa de menos, habría resultado excesivamente empalagosa en la ficción, pero en la realidad queda emotiva, real y cercana al espectador. Y así es el resto de la serie: la misión, llena de protagonistas internacionales (americanos, rusos, coreanos, franceses, nigerianos y hasta el español Alberto Ammann), sigue su estudiado curso por una adversidad enfrentada con mandíbula prieta, mientras que uno desea que se vuelva cuanto antes a la parte documental, que a su vez mezcla promesas (y amenazas) de futuro, último grito del presente y emotivos retazos del pasado (Kennedy, Apollos varios, la explosión de 'Challenger', algún que otro astronauta pionero aún vivo, etc). Como es de esperar, habrá partes donde el vocabulario suene a demasiado técnico, pero NatGeo tiene callo en esto, y la TV norteamericana también, así que si se deja uno llevar y permite que los términos extraños le resbalen por el oído, se puede disfrutar mucho, porque además la miniserie completa son menos de 5 horas en total.

viernes, 4 de noviembre de 2016

The crown

-Estreno: 4 de noviembre de 2016, Netflix.
-Drama, 60 minutos, 1 temporada, 10 episodios.
-Renovada.

-Cien millones de dólares (de los de antes del Brexit y el Trumpasso) se gastaron en coproducción la Pérfida Albión y los EE UU de A en la primera temporada de las seis que están previstas (que no firmadas aún) para contar la vida de Isabel II de Inglaterra, la actual monarca británica. Y la verdad es que lejos de resultar un telefilme al servicio de Su Graciosa, la calidad se nota en todos sus componentes, desde los actores hasta la ambientación, pasando por la dirección y los guiones, así que quien se tema una peliculilla barata de sábado por la tarde o un 'Downton Abbey' con nombres que hayan salido en el '¡Hola!', que venga en vez de eso dispuesto a ver algo de más calado (no en vano su autor es Peter Morgan, guionista de 'The queen', con la que Helen Mirren ganó un Oscar por interpretar a esta misma soberana). Paradójicamente, precisamente por no ahorrar controversias y momentos dolorosos es por lo que la casa real de los Windsor aparece incluso humanizada en esta serie que comienza en 1947, con la renuncia del príncipe Felipe de Dinamarca y Grecia a sus títulos reales para poder casarse con Isabel, con la muerte del padre de ella (el rey Jorge VI), y con la reelección de Winston Churchill como primer ministro seis años después de acabar la Segunda Guerra Mundial. Irse a los 40 significa otro mundo en términos de tradiciones y permisividades sociales, y gran parte de la historia radica ahí, en cómo ser una persona de carne y hueso, y a la vez encarnar un ideal de origen divino en el que cada vez menos gente cree, una forma de hacer las cosas en el que para casarse con quien quieres hay que pedir permiso a tu familia, a tu religión y a tu país entero, mientras mantienes firme tu labio superior por mucho que se te independicen (casi) todas tus colonias. Por supuesto que siempre habrá quien vea todo esto con un deje de que "se quejan de vicio, problemas de verdad nunca habrán tenido en medio de tantos lujos", pero bueno, estas son las cartas que la vida ha dado a algunos. Republicanismos o monarquismos aparte, es una serie muy bien hecha, y como tal se invita a ver.

lunes, 31 de octubre de 2016

People of Earth

tbs.com/shows/people-of-earth.html
-Estreno: 31 de octubre de 2016, TBS.
-Comedia, 21 minutos, 1 temporada, 10 episodios.
-Renovada.

-¿Recuerdan los episodios cómicos de 'Expediente X'? ¿No, porque es usted demasiado joven y/o averso a las conspiraciones cósmicas? Pues vaya a verlos. Para los que sí, esta serie no es que llegue a la complejidad de relojero de los mejores guiones que Darin Morgan les escribió, pero a ratos el tono y la temática recuerda a ellos. Esta comedia trata sobre un grupo de apoyo para gente que ha sufrido secuestros alienígenas, o sea, una especie de "abducidos anónimos", pero lejos de estar como una cabra y de ser camioneros borrachos que han alucinado todo eso en medio de sus cogorzas, aquí esto es real, aunque obviamente nadie los cree. Un día, un reportero de la gran ciudad, con experiencia en el 'New York Times' pero que ahora trabaja para una web de las de búsqueda infame del clicoteo, llega al pueblo con todo su cinismo y descreimiento urbanita, y por el camino le pasa algo que le hace pensar que esto a lo mejor es verdad. Cuando conoce al peculiar grupo de abducidos va reuniendo más información y testimonios, y por fin el espectador sabe que esto existe, y que a bordo de la nave raptadora hay un ambiente de burocracia oficinesca y piques personales entre los hombrecillos verdes, los grises y los blancos que dan un nuevo significado a la expresión "temas universales". El grupo de humanos, por su parte, lejos de ser tratado como una panda de pirados, es un colectivo muy normal cuyo trauma, más que ser pinchados por alienígenas, es su mediocre vida en la Tierra, con oficios estancados y repetitivos como cobrador de peajes, recepcionista de funeraria (a tiempo parcial), cartera o granjero de gorra de béisbol. Y el propio reportero, con su laconismo y aire de estar en la cuesta abajo antes de los 30, es también una joya. Es una telecomedia sin risas enlatadas, y por ello sin chistes frecuentes y machacones, pero que resulta graciosa hasta para quien no sea friki de los OVNIs.