Mostrando entradas con la etiqueta The newsroom. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta The newsroom. Mostrar todas las entradas
domingo, 24 de junio de 2012
The newsroom
http://www.hbo.com/the-newsroom/
-Estreno: 24 de junio de 2012, HBO.
-Drama, 60 minutos, 3 temporadas, 25 episodios.
-Terminada.
-Aaron Sorkin es uno de los grandes guionistas, al menos en televisión, de los últimos tiempos, y 'El ala oeste', creada por él, una de las grandes series de la historia. Sin embargo, como puede verse por muchas opiniones sobre esa serie y sobre otras que ha hecho, se le aprecia mucho más fuera de Estados Unidos que dentro, donde las alabanzas van siempre regadas con una buena dosis de crítica, cuando no de desconfianza y, en casos de temas políticos y religiosos, rechazo completo en ocasiones. Dos de las series hechas por Sorkin tienen lugar en el mundo de la televisión, pero mientras que las anteriores eran sobre programas deportivos ('Sports night') y de comedia ('Studio 60'), que limitaban mucho su alcance social, ahora vuelve a dar rienda suelta a la importancia de los temas tratados, ya que 'The newsroom' ocurre en una redacción de noticias televisiva. De esta forma tenemos tanto los entresijos del mundo de la televisión, que fascinan a Sorkin, como una crítica social y política de importancia. Si en 'El ala oeste' Sorkin creó al presidente que todo el mundo querría para Estados Unidos pero a quien votaría solamente la cuarta parte -como mucho- de los estadounidenses reales, ahora quiere mostrarnos al presentador de noticiarios que todo el mundo querríamos ver en nuestras pantallas: alguien que después de toda una vida de no ofender a nadie tiene una caída damascena, y junto a una idealista productora ejecutiva, decide hacer a partir de ahora la Madre De Todos Los Telediarios, uno que haga las preguntas incómodas, que no se venda por puntos de audiencia, que destape las cloacas, que desfaga entuertos, y que dé caña a los poderosos, a los mentirosos y erm... a los conservadores y republicanos. A 'The west wing' muchos la apodaban 'The left wing' por su evidente posicionamiento político, y en esta serie eso vuelve a aparecer, incluso con más claridad.
Otra de las claves del estilo sorkiniano, como es el tipo de diálogo, se sigue manteniendo. Intercambios rápidos, ingeniosos, brillantes, que aunque no siempre resulten del todo indiscutiblemente razonados, le hacen querer a uno invadir Polonia, o el Capitolio, o una convención del Tea Party, o lo que haya a mano. Una crítica que siempre se le ha hecho a Sorkin es que estos debates los gana siempre quien él quiere, contra antagonistas que son a menudo meros recortables de dos dimensiones. A cambio, los buenos suelen tener defectos/virtudes del tipo de la cabezonería, la altanería o la impaciencia para humanizarlos un poco y para que no parezcan santos directamente canonizables. De hecho, ya en el primer episodio se vuelve a reivindicar la figura, en la que también se incluía al presidente Bartlet, del "sabihondo del noreste", un tipo de personaje de élite, en el sentido positivo del término, educado en las mejores universidades, trabajador infatigable, de inteligencia superior, con las ideas adecuadas y la pasión para defenderlas en público. Un líder que sepa conducir a todos, incluidos los estúpidos, hacia un lugar mejor.
Otra cosa, y seguramente la peor, son las relaciones de pareja. No existe nada más sexy en el mundo que el pibón de Amanda Peet diciendo diálogo de Sorkin en 'Studio 60', pero por cada Josh Lyman (¡Láiman!) y Donna Moss de 'El ala oeste', hay otras muchas historias de pareja que no le han llegado a funcionar a Sorkin, aunque conseguían enganchar público por sí mismas. Aquí el tema sentimental se convierte es un estorbo, con hasta siete personajes atrapados en la figura genérica del profesional brillante en su trabajo, pero extremadamente torpe y confuso a la hora de ligar o de, habiendo ligado, saber qué hacer con la relación. Hay dos relaciones de pareja que acaban convertidas en un trío, luego un cuadrángulo, y finalmente, para el último episodio de la primera temporada, hasta un pentágono amoroso. Por su parte, el presentador estrella y su productora ejecutiva, liados anteriormente y ahora trabajando juntos de nuevo, también se traen un rollo de síes y noes y qué pasós en realidad que acaba importándole bastante poco al espectador. Por cierto, que ella se llama Mackenzie McHale y él Will McAvoy, con lo cual si se hubieran casado, ella se habría acabado llamando legalmente Mackenzie McHale-McAvoy. Tela.
Otro elemento importante es que esta serie es de la HBO, así que Sorkin tiene menos limitaciones económicas, publicitarias y de contenido que nunca. A cambio, las cifras de audiencia inmediata también son menores, al ser una cadena de pago. Además, una decisión con mucho jugo es el haber situado a la serie en una cadena imaginaria, pero en una línea temporal real. En las series anteriores de Sorkin había un mundo alternativo de programas, políticos, equipos deportivos y hasta países musulmanes y africanos ficticios, pero ahora comenzamos exactamente en el día en el que se produjo el desastre petrolífero de la BP en el Golfo de México, y con esa noticia precisamente. Es decir, que el objetivo es ver los noticieros que TENDRÍAN que haberse hecho en 2010 y 2011 si el mundo fuera como Dios (Sorkin) manda. En el episodio piloto, la brillantez de todos los redactores y productores es casi paródicamente exagerada, ya que en medio de importantes discusiones contractuales y de un masivo cambio de personal, la "newsroom" de Sorkin se las apaña para tener atadas y bien atadas, en cinco minutos y usando solamente un móvil y a un informático indio, pruebas demoledoras que en la vida real llevó semanas reunir, para acabar todo con un directo sin cúe ni papeles, tan perfecto que es inmejorable. Entramos aquí en conocido territorio Sorkin: una colección de personajes tan soberbiamente -en ambos sentidos de la palabra- brillantes que resultan increíbles. No sabe uno si desear que las cosas y la gente fueran así o alegrarse de no tener que lidiar en la vida real con gente tan insoportable. Sin embargo, siempre quedarán esos diálogos.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
