miércoles, 9 de marzo de 2016

Underground

wgnamerica.com/series/underground
-Estreno: 9 de marzo de 2016, WGN.
-Drama, 55 minutos, 1 temporada, 10 episodios.
-Segunda temporada desde marzo de 2017.

-Georgia, 1857. Cuatro años antes del comienzo de la Guerra de Secesión estadounidense, un grupo de esclavos negros de una plantación a 600 millas de distancia de la tierra prometida del Norte planean fugarse, ayudados por un mapa hecho con sangre y versos de blues, y por los rumores de algo llamado "underground railroad" (ferrocarril subterráneo) que ayuda a esclavos huidos a ponerse a salvo. Las historias de esclavos en plantaciones sureñas son bien conocidas, así que a menudo acaban pareciéndose mucho entre sí, de forma que aquí se le añade un ingrediente de "gran evasión" que resultaría divertido si no estuviéramos hablando de grandes sufrimientos históricos. La fuga no ocurre rápidamente, sino que la serie, que por otra parte no transcurre con lentitud ninguna, se toma su tiempo a la hora de establecer la idea inicial, los planes subsiguientes, el reclutamiento de candidatos ideales (uno que sabe leer, uno de gran fortaleza física, uno que es hábil con el trabajo manual, uno que se cosca del plan y chantajea para que lo incluyan...) y la búsqueda del momento oportuno para largarse. Además, entre latigazos de los capataces y fiestecillas en los salones de la mansión, la serie toma la arriesgada decisión de usar música moderna de hip-hop como parte de su banda sonora, con Kanye West, The Weeknd y John Legend (este último también productor ejecutivo) como nombres principales. El anacronismo musical puede funcionar muy bien (véase como muestra el minimalismo electrónico, de Cliff Martínez en 'The Knick'), pero aquí por cada vez que resulta bien, como en la secuencia inicial al ritmo de 'Black skinhead', hay otras veces que aparece muy forzada, como en la fiesta de cumpleaños en la casa, mezclada con el entierro de un bebé negro a la vez. Quizá lo más novedoso, dentro de unos personajes un tanto adocenados, sobre todo en la parte blanca del reparto, sea Christopher Meloni como agente libre en medio de unos y otros, sobreviviendo como puede a su existencia de padre soltero y empobrecido campesino blanco a sueldo, que a veces ayuda a unos, a veces a otros, y siempre a sí mismo. También hay algún que otro diálogo demasiado moderno, y un esclavo que hace cientos de disciplinadas flexiones en el suelo después de su jornada laboral. El conjunto acaba resultando lo suficientemente interesante, con un reparto hecho principalmente de secundarios de otras series, y que endulza adecuadamente la lección de historia con bíceps, rap e intriga carcelaria.