domingo, 8 de diciembre de 2013

Bonnie and Clyde

http://www.aetv.com/bonnie-and-clyde
-Estreno: 8 de diciembre de 2013, A&E.
-Drama, 85 minutos, 2 episodios.
-Miniserie.

-En 1967 se estrenó la película 'Bonnie and Clyde', de Arthur Penn, con Faye Dunaway y Warren Beatty, que se considera de gran importancia en la historia del celuloide, sobre todo por representar como pocas el cambio que el cine estadounidense estaba dando, al pasar de la época de los galanes y las grandes damas de los 50 a unas películas más liberadas, rebeldes y desprejuiciadas. La pareja del título, dos delincuentes de los años 30, también reflejaba un sentido de enfrentarse a la autoridad establecida, incluso cuando a veces el atrevimiento se lleva demasiado lejos. En 2013, esta miniserie de dos episodios de un total de tres horas de duración, emitidos en noches consecutivas por los canales A&E, Lifetime y History simultáneamente, no llega obviamente a convertirse en una pieza clave para entender nuestros días, pero sí que usa la misma historia para realzar dos o tres temas muy de nuestro tiempo: la desesperación de millones de personas en crisis económica, la obsesión con la fama, y los límites de la fuerza policial.

La serie está narrada por Clyde Barrow (Emile Hirsch), que se nos presenta como un joven harto de deslomarse cavando surcos por cuatro perras durante los Dirty Thirties (los sucios años 30), y a quien, como a muchos otros, le gustan los coches y las chicas guapas. Por su parte, Bonnie Parker (Holliday Grainger, Lucrezia Borgia en 'Los Borgia'), se nos aparece como posiblemente la chica más mona y menos mediocre de su pueblo, pero no lo suficiente como para hacerse famosa con su talento de actriz, escritora o cantante, y un ataque de ansiedad cuando sus fotos de estudio son rechazadas por la Columbia Pictures a los 19 años de edad es subrayado como uno de los puntos centrales de su vida. A partir de ahí, los dos se conocen, y una existencia de buscavidas con la ocasional gallina robada acaba pasando a intentos de atracos en oficinas, bancos y demás lugares con efectivo fácilmente disponible. La presencia de una damisela del sur en el ajo acaba presentada por la prensa no ya como un accesorio en los delitos, sino como coautora en toda regla, y nace así el mito romántico de la osada pareja de ladrones que se evade de los ineptos polis por cinco estados. En todo esto, la prensa juega un papel muy importante: los robos de primero "el clan de los Barrow" y luego "Bonnie y Clyde" aparecen en las mismas páginas que informan de los desalojos de gente de sus casas debido a impagos y de continuas bancarrotas de pequeños propietarios, sobre todo en el medio rural, titulares que podrían ser de principios del siglo XXI. Los propios autores ven sus hazañas reflejadas en esos mismos periódicos, y sobre todo Bonnie queda prendada de la fama que nunca había podido obtener de otra forma, y que ahora por fin logra. A eso siguen contactos con la prensa, fotos posando con armas y coches (hechas por ellos mismos para aumentar su leyenda), e incluso cierto toque de feminismo entendido como imitación del hombre (si un varón puede ser piloto o reportero, ¿por qué no una mujer?). Se llega incluso a plantear el tema de si la imagen que de ellos da la prensa contribuye a que sigan escapando, ya que nadie quiere dar chivatazos a la pasma y aguar así el culebrón.

A todo esto, llega un punto en el que el juego del "toma el dinero y corre" no basta y empieza a haber muertes, lo cual cambia drásticamente el tono de la aventura, y de sus reputaciones públicas. Entra en escena un ranger de Texas retirado (interpretado por William Hurt), que a su vez confiesa que quiere encargarse del caso por la fama, por el dinero, por los souvenirs que luego venderá, y en último término, por las ganas de pegarle cuatro tiros bien daos a quien se lo merece, lo cual resume a su vez todo lo anterior y nos trae al tema mencionado antes de los límites policiales. Todo esto, en definitiva, no está mal hilado, está rodado competentemente para ser televisión, y puede verse qué partes resultarían relevantes para el público de hoy, pero aunque vale para echar una tarde bajo la manta, no dejará ningún recuerdo especialmente imborrable.

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