lunes, 3 de octubre de 2016

Conviction

abc.go.com/shows/conviction
-Estreno: 3 de octubre de 2016, ABC.
-Drama, 42 minutos, 1 temporada, 13 episodios.
-No renovada.

-En 2015, Hayley Atwell se mostró como una de las mejores cosas que ha traído la avalancha de series y películas sobre superhéroes, y su Agente Carter habría merecido mejor suerte que durar solo 18 episodios, pero la cadena ABC, a pesar de cancelarla, sabía la joya que tenía como líder del reparto, y no ha tardado en ponerla al frente de otra serie, esta bastante adocenada y del montón, donde vuelve a ser lo mejor (haciendo equipo con su vestido de noche rojo con potente escote). La historia va de la CIU, que aquí no es un partido político catalán, sino otra cosa diferente: la Conviction Integrity Unit, que se dedica a revisar casos legales en los que hay personas inocentes que pueden estar en prisión por delitos que no han cometido. Pero lejos de ser una serie con peso específico y de alcance social, está trufada de todas las malas costumbres que hacen que las series de las "majors" norteamericanas en abierto sean normalmente muy inferiores a las de los canales por cable y de pago. Los casos, por decisión del jefe, han de aclararse en tres días máximo (y no dice directamente "en 42 minutos" porque quedaría demasiado meta), y cada personaje tiene por detrás una serie de secretillos y razones ulteriores para complicar sus personajes (que no es lo mismo que añadirles complejidad) que a menudo distraen más que otra cosa. Alguno de los miembros del equipo investigador es gay y con pareja en la cárcel. Otro tuvo un grave trauma infantil. Y la mayor complicación de todas es la propia protagonista central, Hayes Morrison, que básicamente es Chelsea Clinton pero con una biografía más agitada: su padre fue presidente de Estados Unidos, su madre es candidata al senado en activo y ella misma, a los treinta y pocos, ya ha sido brillante abogada, brillante profesora y brillante juerguista también, razón por la cual se encuentra haciendo esto ahora, obligada para tapar sus escandalillos, en lugar de en plan ONG unipersonal. O sea, que estamos en la ABC, y el Shonda-rhimes-ismo se cuela por todas las rendijas. Pulida y eficaz como todo plato generalista, con Atwell como razón para verla soslayadamente, pero no suficiente para ser de visionado obligado.