martes, 26 de enero de 2016

Outsiders

wgnamerica.com/series/outsiders
-Estreno: 26 de enero de 2016, WGN America.
-Drama, 53 minutos, 2 temporadas, 26 episodios.

-La gente más serieadicta seguramente recuerde el personaje de Opie Winston, el grandote barbudo de 'Sons of anarchy', que comenzaba pareciendo el más bruto de dicha banda de moteros, para luego acabar siendo lo más parecido a un centro moral que había entre todo ese grupo de hijos de la anarquía. Bueno, pues reaparece aquí, otra vez con sus greñas y barbas, en esta historia sobre un clan de paletos blancos, los Farrell, que vive desde hace doscientos años en una montaña de Kentucky, de donde una trajeada corporación quiere echarlos ahora para explotar el carbón que hay debajo. De entre toda la gente que vive en el pueblo a las faldas de Shay Mountain solo uno de los policías locales, que incluso por su acento refleja que tiene conexiones familiares con los Farrell, piensa que es mala idea, y que aquí va a haber más que palabras. Visualmente, la serie la verdad es que parece mayormente un concurso por ver quién saca más partido a un "look" mezcla de motero, hippy, vikingo, pirata, celta, gitano irlandés, pionero del salvaje Oeste, enano de la Tierra Media y esbirro de 'Mad Max'. Hay mucha melena con trencita, mucho tatuaje tribal, y mucha chaqueta de pellejo de castor, y a pesar de que son gente apartada del mundo que no usa tecnología, tienen camionetas y quads de sobra para montar expediciones de forrajeo al pueblo, donde entran en las tiendas y las casas como Pedro por la suya, cogen lo que les parece, dejan a cambio si se les peta una figura tallada de madera y ningún muerto detrás, y nadie les dice nada, no vaya a ser que la liemos. En la montaña, pasan el tiempo organizando peleas para ver quién es el jefe, destilando "Farrell wine" (un mejunje tan fuerte que hace sangrar las tripas a los no iniciados) y marcando el paso de las estaciones con fiestas a la luz del fuego y la luna, al son de una banda de rock electrónico con sus micros y sus amplis y todo. Creen en profecías supersticiosas (una de las cuales queda cumplida, se interpreta, por la llegada de la multimillonaria corporación), no saben leer (excepto el hijo pródigo que estuvo en California, y vio el mar, y tiene carné de conducir y otras extravagancias), tienen su propia justicia consistente en amputar ciertas partes del cuerpo, no perdonan ni olvidan las ofensas, y cuando no hay ofensas que perdonar ni olvidar ya se encargan ellos de inventar alguna. La verdad es que queda todo inmensamente parodiable, sobre todo porque en realidad les falta un poco de mugre y de dientes picados si fueran de verdad, pero una vez iniciada la historia, se deja ver bien, y cada episodio tiene al menos un par de momentos de "¿pero qué coj...?" que tienen su punto.