sábado, 31 de octubre de 2015

Ash v evil dead

starz.com/originals/ashvsevildead/
-Estreno: 31 de octubre de 2015, Starz.
-Comedia/Drama, 42 minutos, 2 temporadas, 20 episodios.
-Tercera temporada en octubre de 2017.

-En 1981, Sam Raimi dirigió una de las películas de terror más conocidas de siempre, 'The evil dead' ('Posesión infernal', entre otros títulos en español), famosa sobre todo por su mezcla de aventuras, gore y humor. El protagonista, Ash Williams (Bruce Campbell), es un tipo chulillo y echaopalante, aunque con novia, que al principio simplemente quería pasar unos días en una cabaña rural con unos colegas, pero el asunto se les va de las manos cuando encuentran un libro estilo Necronomicon capaz de liberar espíritus malvados que luego poseen a la gente y la convierten en monstruos. Cuando esto ocurre, Ash se los va cargando, de diferentes formas gracioso / terrorífico / sangrientas durante toda la película (y otras dos más, además de una cuarta donde él no sale) con una chulería tan grande que hasta se ríe de sí mismo. Hace unos años la revista británica de cine 'Empire' votó a Ash Williams como el mejor personaje de terror de la historia, y ahora, 34 años después de su debut, con 57 de edad y 15 kilos más, y también llevada por Raimi, la saga se convierte en serie de televisión. En ella Williams, retirado de la caza de zombis, trabaja de mindundi en una pulcra tienda de electrodométicos, y usa el ser manco como herramienta para ligar en los bares, hasta que vuelve a haber un brote de espíritus y ha de echar mano de nuevo a la motosierra, su arma predilecta. El proyecto, que tuvo varias novias un tanto cautas, acabó en la cadena Starz porque fueron quienes más libertad creativa dieron a los responsables. Es más, tanto es así que la serie fue renovada antes incluso de estrenarse, aunque hay que decir que Starz hace esto casi siempre. La transición a la pequeña pantalla funciona bien, e incluso habría que decir que varios de los efectos de la nueva serie son mejores que los de la película original. De ella se mantienen los montajes rápidos, la música exageradamente subrayada y las muertes repugnante-molonas acompañadas de gracieta repulida por los guionistas, pero sigue siendo una propuesta con un público muy determinado, a quien no solo no le importe no saber si lo próximo que va a sentir es asco, miedo, admiración, ganas de reírse o de apagar la tele, sino que venga a eso exactamente. Y a ver otra vez a la única e incomparable Lucy Lawless de acompañante.