viernes, 12 de diciembre de 2014

Marco Polo

netflix.com/Marco_Polo‎
-Estreno: 12 de diciembre de 2014, Netflix
-Drama, 55 minutos, 2 temporadas, 21 episodios.
-Terminada.

-Para ser básicamente un videoclub por internet, Netflix está creciendo a pasos agigantados, y aquí se gastó 90 millones de dólares junto a The Weinstein Company en una superproducción internacional para contar los primeros años de la famosa historia del viajero veneciano Marco Polo y sus andanzas en la corte de Kublai Khan, nieto de Genghis Khan (pronúnciese "Chinguis Jan"), en el siglo XIII. Como es sabido, Netflix recopila sin cesar datos sobre lo que sus clientes deciden ver y los usan para tomar decisiones sobre sus propios proyectos, de manera que siempre resulta una tentación imaginar qué influencias ha tenido cada una de sus novedades. Si en 'House of cards' era el juego sucio en las tripas del poder político en Washington, aquí podemos detectar un toque de 'Juego de tronos', otro poco de 'Tigre y Dragón' o 'Memorias de una geisha' e incluso la manera de rodar artes marciales en 'Matrix', junto con las grandes producciones de masas de los años 50 y 60 al estilo 'Ben Hur'.

De todas formas, quizá todo esto suene un poco más emocionante de lo que luego resulta, porque como en todo, ayuda mucho saber a qué se viene, y en este caso hay mucha más intriga palaciega, movimientos de ajedrez en la sombra y perlas de sabiduría oriental que acción. De hecho, no hay ninguna escena de batalla propiamente dicha hasta el último episodio de la primera temporada, aunque sí abundan las tropas en formación amenazante y los duelos uno contra uno. Rodada en Kazajistán, Italia y Malasia, resulta visualmente impactante en decorados (naturales y de interior), vestuario, fotografía e incluso coreografía de pocas figuras, pero hay mucho sentarse dignamente y conversar con seriedad y profundidad más o menos profunda durante minutos y minutos. Ninguno de sus protagonistas llega al impacto casi instantáneo de los de 'Juego de tronos', pero poco a poco el conquistador mongol Kublai, o Jia Sidao, el burócrata chino que se convierte en el poder en la sombra tras ascender al trono un niño de cuatro años, acaban resultando figuras de peso específico, moviendo piezas a millones en un tablero que abarca la mayor parte del Asia continental. Joan Chen, que en los 80-90 interpretaba a todos los personajes orientales femeninos en Hollywood, reaparece aquí como esposa del Khan, en medio de herederos, bastardos, regentes, concubinas y administradores que buscan el éxito propio, la desgracia ajena o una venganza aplazada durante años. Hay muchas figuras reales en la serie, algunas de las cuales parecen salidas de un cuento que ya conocíamos, como la princesa guerrera Khutulun, que luchaba en batalla junto a su padre, aliado a ratos de Kublai, y que habiendo jurado que solo aceptaría como marido a un hombre que fuera capaz de vencerla en combate, hizo una gran fortuna en caballos perdidos por sus fracasados pretendientes.

En medio de todo esto, la verdad es que el propio Marco Polo, el latino de la lejana y extraña Europa, a veces anda un poco desaparecido en combate, y dehecho esta es más la historia de Kublai que la suya, a pesar del título. Interpretado por el italiano Lorenzo Richelmy, resulta guapo y apuesto, pero mayormente cauto y aprensivo en medio de mongoles de mala leche y espada fácil, así que acaban refulgiendo más los otros personajes. Uno de ellos, el maestro ciego de artes marciales Sifu Cien Ojos es tan exagerado como la más hiperbólica peli de kungfú que cualquiera pueda recordar, capaz de batir constantemente a bandas enteras de luchadores expertos en elaboradas coreografías a pesar de su ceguera, y la cortesana Mei Lin no le va a la zaga, siendo capaz además de hacer lo mismo, pero en cueros. Finalmente, el proyecto, aunque entretenido, resultó un desastre financiero, y se decidió dejarlo tras dos temporadas y un especial de media hora dedicado solo a Sifu.