viernes, 13 de enero de 2017

A series of unfortunate events

-Estreno: 13 de enero de 2017, Netflix.
-Drama/Comedia, 48 minutos, 1 temporada, 8 episodios.

-'Una serie de catastróficas desdichas' es una saga de más de una docena de libros escrita por Daniel Handler, bajo el seudónimo de Lemony Snicket, que también es el nombre del narrador de las historias. En ellas se trata la miserable vida de los hermanos Baudelaire, cuyos padres mueren en el incendio de su casa, y que al quedarse huérfanos se van a vivir con un malvado pariente suyo, el conde Olaf, que les hace la vida imposible mientras espera apoderarse de su herencia cuando la hermana mayor cumpla los 18. Los hijos, una de 14, uno de 12 y un bebé, se toman todo esto con rostro serio y triste, pero también con firme resolución, ya que los dos mayores son unos cerebritos muy espabilados. En principio es una historia para niños, con mucha dosis de comedia, pero su tono es decididamente oscuro y gótico, ya que los protagonistas no acaban de conseguir ninguna victoria al final de cada una de sus tribulaciones, sino la simple "recompensa" de tener que enfrentarse a otra desdicha más, cada vez más compleja. Es un equilibrio difícil de mantener, pero en los libros funciona, en el cine no quedó mal de la mano de Jim Carrey, y aquí Netflix aplica todo su poderío para extender la hazaña. Los dos chavales, Malina Weissman y Louis Hynes, están muy bien elegidos, y Neil Patrick Harris está perfecto como el conde (aunque a veces hay que tener un poco de paciencia con sus tics), haciendo uso de todos los trucos aprendidos en su larga carrera, desde ser niño prodigio de la telecomedia a ganador de Emmys y Tonys por sus actuaciones teatrales y televisivas, pasando por el irrepetible Barney Stinson de 'Cómo conocí a vuestra madre'. Patrick Warburton también lo hace muy bien como Lemony Snicket, mezclando tozuda decisión con pena por la historia que cuenta, y el diseño de producción realza la atmósfera de cuento surreal y teatro casi de guiñol, con unos acabados hechos poco realistas aposta. En definitiva, quizá no sea para los más pequeños, pero como fábula sobre las dificultades del crecer y sobre ese momento en el que la infancia inocente se convierte en informada adolescencia, funciona a gran nivel.