viernes, 23 de septiembre de 2016

The exorcist

fox.com/the-exorcist
-Estreno: 23 de septiembre de 2016, Fox.
-Drama, 42 minutos, 1 temporada, 10 episodios.

-En una época en la que no paran de hacerse "remakes", "reboots" y "reimaginings" de cualquier cosa que tuviera un mínimo éxito cuando se filmó por primera vez, este exorcista cae más o menos por la mitad: ni es horrible ni tampoco una maravilla. Hay que empezar diciendo que no es una versión del film de 1973, ni tampoco comienza como una continuación en sentido estricto: el nuevo cura protagonista hace una búsqueda en internet y le sale una noticia con el caso de la película como si este hubiera ocurrido de verdad, lo cual coloca a la serie en el mismo universo de ficción, pero esto se hace más bien como guiño-homenaje (al igual que el del cameo estelar de la música original de Mike Oldfield), dejando como sorpresa el saber si alguno de los personajes de la serie tiene vinculación con los de cuarenta y pico años antes. De la misma manera que dos historias de ficción sobre abogados, o sobre policías, o sobre médicos no tienen por qué estar relacionadas entre sí (y casi nunca lo están), en este caso tampoco. En vez de 'El exorcista' podríamos llamarla 'Otro exorcista diferente', y tan amigos. Aquí, además, el protagonista es doble: por un lado está el sacerdote veterano, flaco, exorcista experto, de rostro surcado por socavones más que arrugas, y con pinta de haber visto de todo (y lo que le queda), y por otro hay un cura hispano, joven, guapetón, que da los sermones amigablemente bajándose del púlpito, y que vive una vida agradable y un poco monótona de parroquia medio vacía. Cuando una de sus feligresas (Geena Davis, nada menos, recién cumplidos los 60) le pide ayuda porque algo raro pasa en su casa, con su marido y su hija, el buen padre Ortega hace las pesquisas necesarias hasta cruzarse con el padre Keane y sus pinturas de pesadilla. Juntos van a confirmar que eso tan postmoderno de que los demonios de la Biblia son en realidad metáforas para explicar los problemas de la humanidad ignorante y desesperada no es cierto, sino que en verdad el Diablo se mete en el cuerpo de tiernos infantes, les retuerce el pescuezo y habla con voz cavernosa por esas boquitas inocentes (aunque sin tacos, claro, que estamos en una cadena en abierto). En lo visual está competentemente rodada, con sus sustos y su asquito bien colocados en su sitio, aunque por mucho que hoy haya más medios que antes, aquel efecto sorpresa de los 70 no se va a poder recuperar, y de hecho ni siquiera se intenta. Y más siendo esta ya la quinta serie, por lo menos, hecha en el último par de años donde se presenta el Demonio en casa a cenar. Más que terrorífico queda ya pelmazo.