martes, 6 de septiembre de 2016

Queen Sugar

queensugarown.tv/
-Estreno: 6 de septiembre de 2016, OWN.
-Drama, 45 minutos, 1 temporada, 13 episodios.
-Renovada.

-Como ya sabemos, OWN es el Oprah Winfrey Network, el canal liderado por la famosa presentadora y ocasional actriz, que es toda una institución en Estados Unidos. Desde hace mucho tiempo una de sus preocupaciones es visibilizar la cultura negra del país, y esta es otra muestra de ello. La serie sigue la historia de tres hermanos que vuelven a su Louisiana natal cuando su padre, agricultor de caña de azúcar, cae enfermo. Cada uno de los retoños ha salido bastante diferente: Charlotte salió estudiosa y sofisticada, y ahora está casada con una estrella del baloncesto profesional en medio de un escándalo sexual que afecta a casi toda la plantilla del Los Angeles Gladiators (no se utiliza a la NBA ni los nombres de ninguno de sus equipos reales). La segunda, Nova, es "periodista, activista y herbalista", entre otras peculiaridades de su carácter. Por último, Ralph, el hermano pequeño, acaba de salir de la cárcel por delitos de poca monta y tiene un hijo con una yonqui que dice estarse quitando. Basada en la novela del mismo nombre de Natalie Baszile, 'Queen Sugar' es uno de esos dramones familiares, que trasladado a la pantalla por Ava DuVernay, la directora de la multinominada 'Selma', se aleja un tanto en el tono del culebrón norteamericano estilo 'Dallas' para tratar las tramas con más pausa (para algunos será excesiva en algunos casos) y permitiendo que los personajes se expresen con la mirada y los gestos en lugar de verbalizar rápidamente lo que sienten. El programa de Winfrey en la televisión estadounidense es un "chat show" de esos donde la gente va a desnudar su alma en público, alcanzar una catarsis más o menos real, echar una lagrimita y quedarse como una malva tras una buena llorera. 'Queen Sugar' no manipula los sentimientos hasta ese punto, pero sí que sabe qué teclas tocarles al espectador, y también sabe que quemar trama a toda leche a menudo no deja ningún tipo de poso emocional, así que por eso se ralentiza cada momento, dando tiempo a conectar más por observación de los personajes que por la cantidad de cosas tremebundas que le pasen al clan Bordelon. Gracias sobre todo a Tyler Perry y Shonda Rhimes (y a la propia Winfrey), el culebrón emocional protagonizado por actores negros es ya casi un subgénero propio con raíces cada vez más profundas, así que se agradece un cambio de tono que lo enfoque desde otro punto de vista.