viernes, 30 de septiembre de 2016

Crisis in six scenes

-Estreno: 30 de septiembre de 2016, Amazon.
-Comedia, 6 episodios de 23 minutos.
-Miniserie.

-En una época en la que las mejores series de televisión tienen el prestigio de las mejores películas de la historia del séptimo arte, no parece la peor idea del mundo intentar traspasar los genios de lo segundo al estilo de lo primero. O a lo mejor, visto este proyecto, sí que es mala idea. Woody Allen llevaba sin escribir material para televisión desde los años 50 (él tiene 80 tacos ya), y Amazon, a los pocos días de ganar un Globo de Oro por 'Transparent', logró fichar al cineasta neoyorquino a bombo y platillo. Otros pocos días después de firmar el contrato, Allen empezó a lamentar haberlo hecho, porque decía que no tenía ideas, y después ha declarado que el desarrollo de lo que al final hizo había sido muy lento y doloroso. El resultado final es, más que una serie, una película de tres horas de duración hecha por un director que rara vez supera la hora y media, con unos guiones sin grasas ni aditivos añadidos. En ella es todo muy Woody Allen, desde los famosos títulos de crédito por orden alfabético y con el mismo tipo de letra blanco sobre negro que ha usado toda la vida hasta los personajes basados en las neurosis, manías y miedos de una clase acomodada, urbana e intelectual. Allen actúa además de dirigir, y su personaje en concreto es el típico hipocondriaco apocado y acomplejado de siempre, que a todos sus problemas de falta de adecuación anteriores añade ahora además el ser un anciano de 80 años a quien hasta su peluquero le toma el pelo, literalmente. Interpreta a un escritor y guionista de poca monta en los años 60, que en medio de una década tan turbulenta está empezando a escribir una serie de televisión (¿de dónde habrá sacado la idea?) mientras a su alrededor la vida lo humilla con sus conocidos de más éxito, su falta de atractivo físico y su pusilanimidad para cualquier cosa. El único apoyo viene de su esposa, que es psicoterapeuta y a quien vemos a veces recibir a pacientes y beber con su club femenino de lectura, todo ello en su cómodo y amplio piso neoyorquino. De repente, en su tranquila vida aparece Miley Cyrus (como suena) en plan hippy sesentera radical y lo pone todo patas arriba.

Como se ve, y como ya se ha dicho, todo muy Vudiálen. Pero no es su mejor trabajo ni de lejos, y aunque todavía se ven destellos de "quien tuvo retuvo" al colocar algún buen y ocurrente "one-liner" (chiste de una sola frase) marca de la casa, se nota demasiado que todo esto no le apetecía gran cosa, que firmó por dinero nada más, y que enfrentado al reto de hacer algo de formato diferente lo que hizo fue al revés, adaptar el formato a sí mismo para que ni siquiera pareciera distinto, sobre todo teniendo en cuenta que al ser este un proyecto para un videoclub por internet como Amazon en vez de una cadena tradicional de televisión, los episodios se ofrecen todos a la vez en lugar de uno a la semana, o sea, lo que viene siendo la manera tradicional de ver una película: toda seguida. Fans suyos, que la vean si quieren hacerse una idea propia (los dos últimos episodios, o sea, el final de la "peli", son los mejores), pero yo creo que hoy en día incluso sus defensores más dedicados están acostumbrados a que sus cotas de genio ya no resultan tan altas ni tan frecuentes como antes.