viernes, 8 de mayo de 2015

Grace and Frankie

-Estreno: 8 de mayo de 2015, Netflix.
-Comedia, 30 minutos, 2 temporadas, 26 episodios.
-Tercera temporada desde marzo de 2017.

-Jane Fonda está casada con Martin Sheen. Lily Tomlin está casada con Sam Waterston. Son dos parejas de septuagenarios (Fonda ya va por los 77) donde ellas se llevan mal, y ellos, compañeros de profesión (abogados) se llevan bien. De hecho, se llevan tan bien que un día deciden revelar a sus esposas que van a dejarlas y que se van a casar el uno con el otro, después de años de estar enrollados a espaldas de ellas. Así que ahora, a todas las preocupaciones de la vejez (pastillas, sexo o su falta, temas económicos, situación de los hijos y nietos) se viene a sumar un cambio tan radical como este. El resultado es una comedia bastante desigual cuyo placer principal es ver a cuatro veteranísimos intérpretes, que entre todos deben de juntar unos 200 años de experiencia ante las cámaras (sin exagerar), hacer papeles que en su carrera juvenil a duras penas habrían podido existir en el cine y desde luego no en televisión. Fonda (Grace) es una exmodelo neurótica y de cabreo fácil que ahora se ha quedado para anunciar tintes de cabello para gente de su edad, mientras que Frankie (Tomlin) es una hippy (no exhippy) de vestido amplio y floreado que como remedio para todo utiliza el fumarse algo, lo que sea, a ser posible de noche con fogata en la playa. Y ahora, tras odiarse durante años, se ven unidas por un trago que pasar en común. Creada por Marta Kauffman, una de las co-creadoras de 'Friends', es un proyecto casi diametralmente opuesto a dicha telecomedia: actores de generaciones diferentes ('Friends' se estrenó hace 20 años y sus actores aún son 20 años más jóvenes que los de 'Grace and Frankie'), costas diferentes (California en vez de Nueva York), proveedores diferentes (Netflix en lugar de la NBC) y ausencia de risas enlatadas y publicidad. Como siempre con Netflix, existe la sospecha de que el proyecto casi al completo ha sido diseñado por algoritmo informático, mezclando en el mismo sitio el tono dramédico de moda, la popularidad de 'Friends' y los nombres de actores muy respetados y productivos desde los tiempos de los videoclubes, en especial Fonda y Sheen. El resultado final quizá no llega a la suma de sus partes, y probablemente acabe gustando más a gente de mayor edad que a un público más joven, pero aún así queda digno. Como los propios intérpretes.