viernes, 20 de marzo de 2015

Bloodline

-Estreno: 20 de marzo de 2015, Netflix.
-Drama, 55 minutos, 2 temporadas, 23 episodios.
-Última temporada en 2017.

-'Bloodline' es de los mismos creadores de 'Damages', y se nota, tanto para lo bueno como para lo malo. En lo positivo: buenos actores con espacio para desarrollar sus personajes. En 'Damages' ocurrió con Glenn Close y Ted Danson, por ejemplo. Aquí, con Kyle Chandler, Sissy Spacek, Linda Cardellini o Sam Shepard (y es que en el reparto principal de 'Bloodline' hay un Oscar, un Emmy, un Tony y hasta un Pulitzer). Para lo malo: la narración fragmentada, con saltos en el tiempo hacia atrás o hacia adelante que es más un truco para enganchar con la promesa de grandes revelaciones que una ayuda para la propia historia que se cuenta. Véase, si no, la frase con la que acaba el primer episodio: "No somos mala gente, pero hicimos una cosa mala" (una tormenta, un bote, una explosión, todo muy misterioso, pulse en el episodio siguiente, que para eso estamos en Netflix). En esta ocasión, el tema de la serie es el de las rencillas internas de una familia, los Rayburn, que tiene un hotel en los Cayos de Florida. Fundado hace 45 años, los patriarcas Robert y Sally aún están al frente del negocio, con su camisa remangada y su vestido fresquito y ligero respectivamente, y su pinta general de hippies playeros adinerados y bien envejecidos. Tienen cinco hijos cuarentones, cada uno de los cuales empieza por ser un tópico bidimensional antes de poder individualizarse un poco más: el mayor es un perdedor sin oficio ni beneficio que vuelve a casa ahora que los demás estaban tan tranquilos, el mediano es el sheriff del pueblo, el menor es un tanto ligero de cascos, de cabreo fácil y casi siempre con una bebida a medio acabar en la mano, y las hermanas son las que llevan toda la vida intentando poner paz entre tanto macho. La historia es lenta como un día en una hamaca, pero no necesariamente aburrida, y la calidad de las interpretaciones a menudo hace olvidar que la serie en general podría no distinguirse mucho de un culebrón típico de peleas familiares, mezclado con toques de cine negro estilo sureño. Alguien va a matar a alguien, alguien va a ser un asesino, y entre medias, la familia puede venirse abajo o fortalecerse. Merece la pena empezarse a ver por lo menos, y dejarse cuando aburra demasiado.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Gracias por la crítica.

A mí pareció tremendamente lento y aburrido el piloto.

Roberto Monterrosa dijo...

La verdad es que los primeros episodios son lentos y confusos pero en cuanto uno continúa viendo y metiéndose en la trama de veras que queda enganchado. Esta propuesta junto con Kimmie Schmidt y próximamente Daredevil vienen a reivindicar la apuesta por contenido original después del fiasco de Marco Polo