domingo, 8 de febrero de 2015

Better call Saul

amctv.com/shows/better-call-saul
-Estreno: 8 de febrero de 2015, AMC.
-Drama, 50 minutos, 2 temporadas, 20 episodios.
-Tercera temporada desde abril de 2017.

-El 29 de septiembre de 2013 se ponía punto final a una de las mejores series de los últimos tiempos (que es prácticamente como decir "de todos los tiempos"): 'Breaking bad', la historia de un profesor de química de secundaria que por diversas circunstancias personales y familiares acaba convirtiéndose en uno de los principales productores de droga en el estado de Nuevo México. Sus 62 episodios son todo un logro de guion, interpretación, fotografía y dirección que es muy recomendable ver, aunque al principio quizá lleve un tiempo acostumbrarse a su peculiar manera de contar su historia. Antes de acabar la emisión de la última temporada, se confirmó que se había dado luz verde a esta precuela / secuela / serie derivada protagonizada por uno de los personajes secundarios más recordados de la saga, el abogado Saul Goodman, cuyo lema publicitario ("Más te vale llamar a Saul") da título al nuevo proyecto. Desde el principio se vio como una idea a) interesante, b) que provocaría expectación emocionada entre los aficionados de la serie, y c) con gran potencial para decepcionar y/o descarrilar fácilmente, incluso aunque fuera el propio padre de 'Breaking bad', Vince Gilligan, quien se pusiera al frente. De hecho, el concepto entero cambió, ya que de comenzar como una comedia de media hora, ha pasado a ser un híbrido que el actor protagonista, Bob Odenkirk, define como "85% drama, 15% comedia". Afortunadamente, desde el arranque la serie comienza con paso firme y en dirección satisfactoria: Saul era en 'Breaking bad' más alivio cómico que otra cosa muchas veces, pero cuando la situación con sus clientes se ponía tensa y había que sacar la labia a pasear, el personaje funcionaba a las mil maravillas, logrando incluso en ocasiones convertir al leguleyo sin moral alguna de Saul en lo más ético de la serie. Aquí comenzamos con lo que seguramente sean sus tristes días post-'Breaking bad', refugiado en un trabajo anónimo de hamburguesería comercial, para luego retrotraernos a 2001 y empezar a ver cómo un pobre diablo, cuyo nombre ni siquiera es Saul Goodman, sino James McGill, cuyo "despacho" es un pupitre junto a la caldera de un salón oriental de uñas y cuyo cochambroso coche amarillo tiene una puerta roja, se acabará convirtiendo no en una figura de alcance nacional, pero sí en algo más exitoso y seguro de sí mismo que hasta ahora. No hay dinero, no hay casi trabajo, el que hay paga mal, poco y de manera insegura, así que la tentación está en provocar su existencia, aunque sea fingiendo atropellos falsos. Por lo demás, en lo visual seguimos aprovechando la espléndida luz natural de Albuquerque, seguimos con los ángulos de cámara inusuales y seguimos con una gran habilidad para aumentar la tensión de las escenas clave dándoles una desasosegante pausa extra. Para cuando se cierra el primer episodio con una inquietante vuelta de tuerca, no cabe duda: Walter White no está, pero estamos en pleno territorio Heisenberg, y la nueva serie había sido renovada antes de estrenarse. A disfrutarlo.