martes, 25 de agosto de 2015

Public morals



tntdrama.com/shows/public-morals.html
-Estreno: 25 de agosto de 2015, TNT.
-Drama, 41 minutos, 1 temporada, 10 episodios.
-No renovada.

-Los policías de Nueva York de origen irlandés siempre tendrán un rinconcito en las pantallas estadounidenses (y a veces más de uno, como demuestra 'Blue bloods' desde hace ya seis años), así que ¿quién mejor para continuar la tradición que Edward Burns, cuyo padre fue uno de ellos? Burns empezó su carrera casi al estilo Robert Rodríguez, escribiendo, dirigiendo y a menudo protagonizando sus proyectos en plan casi "guerrilla film-making" con el dinero que iba sacando de otros empleos. Lleva años intentando poner en pie esta serie, e incluso ha conseguido el nombre de Steven Spielberg (quien le dirigió en 'Salvar al soldado Ryan') como productor ejecutivo. La cosa trata de la División de Moral Pública en la Manhattan de los años 60, siguiendo a un grupo de agentes que se ocupa de delitos como la prostitución, el juego, el alcohol o incluso las prácticas homosexuales. Cuando llega un novato a la división, el agente Terry Muldoon (Burns) es quien se ocupa de contarle al chaval cómo lleva organizándose esto desde hace cien años: la mayoría de casos con los que tratan son "victimless crimes" (delitos sin víctimas), y como en el fondo a quién le hace daño que alguien eche un polvo, haga una apuesta de béisbol o se toque el culo con otro tío, pues vamos a tomárnoslo relajadamente y a actuar como si fuéramos los caseros de la isla y vamos a permitir esto un poco, siempre y cuando podamos sacar un dinerillo extra a costa de los asustados "delincuentes", que todos tenemos familias que mantener. El problema, sin embargo, es que la sangre irlandesa del barrio sale a relucir a menudo, y no todo el mundo es tan organizado y pacífico, así que cuando un Patton mata a un O'Bannon, por ejemplo, para hacerse con sus negocios, la cosa ya es más difícil de encauzar sin que salga a la luz pública. También se complica el asunto cuando una misma familia, o varias, tienen miembros a ambos lados de la raya legal. Es una serie sólida, bien contada (a veces incluso demasiado bien, con todos los personajes explicándose muy claramente y resumiendo sus motivos y los de los demás para asegurar la comprensión del público) y con el suficiente interés para seguirse sin problemas. El diseño de producción va un poco justito, pero el guion no se duerme nunca y se ve con facilidad.